La tesis subraya un punto crucial:
la fotografía documental es una forma de arte con un fuerte compromiso ético.
A diferencia de otros géneros, su propósito no es el entretenimiento o la publicidad, sino la verdad.
El fotógrafo, al documentar la realidad, se convierte en un narrador visual, con la responsabilidad de ser objetivo y respetar las historias que está contando.
Este enfoque en la narrativa es fundamental para que la imagen sea memorable y poderosa.